Natividad El nacimiento de la Luz

En Navidad celebramos el Solsticio de invierno, el nacimiento de la Luz del sol, que en nuestra cultura se representa simbólicamente por el nacimiento del niño Dios, el renacer de la esperanza y de la luz en el mundo. En el solsticio de invierno, el sol está en su punto más bajo en el cenit, es la noche más larga del año, el descenso más profundo en la oscuridad.

La palabra solsticio proviene del latín y significa sol quieto, porque el sol sale y se pone en el mismo lugar por tres días consecutivos. Este aquietamiento de la luz solar, nos invita a interiorizarnos, a tomarnos un tiempo para reflexionar. Después de la pausa, el sol vuelve a ascender, la luz comienza a crecer cada día. El solsticio de invierno, es una celebración del nacimiento del Sol que nos brinda la promesa de un nuevo comienzo.

Esta noche oscura es un tiempo propicio que nos brinda la naturaleza que podemos aprovechar para observar en nuestro interior lo que no está vibrando en armonía con nuestro corazón. Todas las buenas semillas que plantemos en este día, crecerán con el nuevo sol, y tomaran impulso en primavera.

Esta es una oportunidad para arrancar las viejas rencillas y en su lugar plantar nuevas semillas de perdón. Una buena ocasión para acabar con los asuntos que tenemos pendientes, con personas, familiares y amigos de nuestro entorno más cercano que requieren una nueva mirada, un acto de conciliación.

Sugiero que durante estos tres días recapitulemos el año que ha pasado para poner en orden nuestra vida. Limpiar nuestra mente de críticas y nuestro corazón de rencores en un acto de liberación emocional que dejara nuestro corazón ligero y libre para crear en el próximo año que está por venir, una nueva vida más amorosa, armónica y acorde con el verdadero Ser de Luz que en realidad somos.

Poner luz en la oscuridad, iluminar la sombra y deshacernos de todo lo viejo es en realidad lo que hacemos cuando preparamos nuestro hogar para celebrar la Navidad en familia. Limpiamos la casa, colgamos las luces en el árbol, encendemos velas, prendemos la chimenea…

Mi deseo para todos vosotros, es que este año cuando celebremos estas fiestas, conscientemente iluminemos todas nuestras relaciones. Que la luz el amor y el perdón brillen intensamente en nuestro corazón esta Navidad como el sol que renace en el horizonte de este Solsticio.

Dra. Mª Carmen Martínez Tomás

Publicado en la revista Conciencia Magazine de diciembre 17