Prosperar es función del Alma

PROSPERAR ES FUNCIÓN DEL ALMA

Tras varias décadas de ejercer la medicina, de atender en consulta a todo tipo de personas que se encuentran en situación de crisis, en su salud o en sus relaciones, puedo afirmar sin temor a equivocarme que existe un común denominador que hermana a todos los seres humanos.

Queremos prosperar.

Acrecentar nuestro nivel de salud. Alcanzar más y mejores logros en nuestro trabajo. Tener independencia económica. Mejorar las relaciones en el seno de la familia o en alguna relación en particular… Y cuando esto no es posible y no se da, nos ponemos de mal humor, nos frustramos y en consecuencia enfermamos.

El alma, nuestro espíritu inmortal tiene como propósito al encarnar, prosperar. Expandir su visión más allá de la materia para crecer en consciencia y alcanzar las metas que se ha propuesto al nacer. Para ello hay algunas experiencias programadas que vamos a tener que vivir. Son las pruebas de vida que nos impulsan a prosperar. Que nos ponen a prueba.

Prosperar significa algo más que conseguir un mejor trabajo o más ingresos mensuales, aunque también lo es. Prosperar espiritualmente es alcanzar un estado de conexión interior con el Ser que nos habita para vivir en un estado de mayor plenitud, paz, alegría y armonía en nuestra existencia terrenal.

Prosperar es vivir el presente en plenitud.

Es vivir en paz, lograr una mutua satisfacción y armonía en nuestras relaciones personales, con la pareja, los hijos la familia… con la comunidad y con las personas con las que compartimos la jornada laboral.

Cuando vivimos en esta frecuencia, prosperar forma parte ineludible de la vida, aparecen oportunidades, personas y circunstancias que favorecen nuestro crecimiento personal, humano, espiritual y económico con gracia y facilidad. Ocurren sincronías, que es la manera como el universo confabula a nuestro favor para apoyarnos a alcanzar nuestro más alto potencial. La mejor versión de nosotros mismos.

Prosperar es compartir, sentir que somos arte y parte de la belleza y la abundancia que nos rodea por todas partes. En el cielo y en la tierra… las estrellas, las mareas, los bosques y las montañas. Prosperar es sentir la común unión, que no estoy solo o sola, ni separado o separada de nada ni de nadie. La naturaleza toda vibra y está en comunión conmigo y yo con ella. En una interacción que me nutre y me da paz.  Que me enseña los ciclos de la vida para que fluya con ellos en unidad.

Publicado en la revista Consciencia en el nº de octubre