Viajo en brazos de Dios

De nuevo viajo a Hawaii.

En medio de la agitación propia de los preparativos del viaje mientras organizo la casa, el cuidado de los animales, las maletas y todo lo demás. Antes de ponerme en camino voy repitiendo el mantra en mi interior:

Viajo en brazos de Dios

Chequeo los billetes, las divisas, el pasaporte, las llaves…

Viajo en brazos de Dios

En dirección al aeropuerto me sorprende un atasco a la entrada de la ronda litoral. Los coches avanzan con extrema dificultad. En los indicadores aviso de que la retención alcanza varios kilómetros.

Hago Ho’oponopono

Lo siento, perdóname, te amo, gracias…

No pierdo la calma. Estoy segura de que voy a llegar a tiempo.

Lo siento, perdóname, te amo, gracias…

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